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M58
Descriptivo
Esta encantadora casa antigua de estilo tradicional canario está situada a unos 420 metros sobre el nivel del mar en el barrio de Malpaíses, término municipal de Mazo, por debajo de la carretera.
La antigua vivienda de piedra natural, que ostenta una superficie construida de aproximadamente 120 m², ha sido completamente restaurada.
La parte principal de la casa (de casi 200 años de antigüedad) comprende, en la planta baja, una cocina-comedor con los típicos techos interiores de madera y un simpático baño pequeño con ducha e inodoro.
A la planta alta se accede mediante una estrecha escalera interior o a través de la más ancha escalera exterior. Aquí se encuentra el amplio dormitorio, con vestidor y techos de madera típicos canarios.
Una estufa de leña en la planta baja aporta un agradable clima ambiental en los días más frescos.
El edificio anexo (de aproximadamente 120 años de antigüedad) se emplea como baño de invitados, cuarto de utensilios y bodega cubierta, con una chimenea abierta y unos bancos de mampostería para sentarse.
Otro anexo en forma de torre del año 1990 se utiliza como un apartamento independientepara huéspedes, y cuenta con una pequeña alcoba en la planta superior.
El grupo de edificaciones se completa con una zona de barbacoa al aire libre con asientos de mampostería por encima de un estanque de jardín. Junto a la casa principal se halla una terraza protegida del viento y, delante de esta, una alberca con escalera de acceso, que se puede emplear como depósito de agua para el jardín o bien como piscina para zambullirse.
Desde todas las habitaciones y terrazas se disfruta de unas vastas vistas por encima del mar y hasta las islas vecinas de Tenerife y La Gomera. En un día despejado, se puede ver hasta la cima del Teide.
La propiedad está equipada, de forma sencilla pero completa, con todos los aparatos y enseres domésticos necesarios.
Naturalmente, también dispone de conexión a la red eléctrica, agua del Ayuntamiento y teléfono.
El terreno, de aproximadamente 1.300 m², está dividido en dos secciones. Por un lado, cuenta con un cuidado jardín ornamental con plantas endémicas y tropicales, así como diversas zonas de descanso de ensueño y, por otro, con un huerto. En la finca se pueden cosechar plátanos, aguacates, limones, mandarinas, naranjas, mangos, papayas, nísperos y moras. La propiedad dispone de dos entradas.
Quien desee vivir cerca de la naturaleza a la vez que bien comunicado por carretera y sea aficionado a las casas antiguas, habrá encontrado aquí su hogar.